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Consejos para una correcta alimentación en verano

26.06.2012 19:28

Comienza el verano y con él la temporada de playa, piscina, chiringuito, terraza, tapitas y cañitas. Gracias al buen tiempo nuestras actividades cambian con respecto al resto del año, apetece salir más, quedar con amigos para tomar unas tapas, realizar actividades y deporte al aire libre, y como no, también cambia nuestra forma de comer.

En verano es importante protegerse del sol, hidratarse adecuadamente y no dejar de lado la alimentación y saber que en este periodo del año también podemos disfrutar de la comida. La alimentación en épocas de calor es totalmente distinta a la temporada de invierno, buscamos alimentos más “ligeros”, que nos refresquen y nos hidraten.

Por ello es importante tener en cuenta una serie de consejos que nos ayudarán a disfrutar de la comida sin que esta produzca un sentimiento de culpa sobre la báscula al final de la temporada. La energía que necesitamos en verano debe ser la misma que el resto del año, no sirve de excusa el mero hecho de salir a pasear, estar dando chapuzones en la piscina o  hacer una actividad de manera esporádica que podamos comer más. 

Como sabemos, en cualquier momento del año es necesario llevar una alimentación variada y equilibrada, pero sobre todo en verano  deben estar presentes en nuestras mesas de manera especial las ensaladas, las frutas de temporada, las verduras y por supuesto, como bebida preferente el agua. Además, con el calor no significa que  prescindamos de algunos alimentos como las legumbres, que deben estar en nuestra dieta como mínimo una vez a la semana.

Las ensaladas, gazpachos y zumos a base de tomate aportan una cantidad importante de antioxidantes especialmente betacarotenos y licopeno, y también contienen una cantidad de  Vitaminas C y E. Esto es bueno para el sistema cardiovascular, sobre todo para la piel evitando la oxidación causada por el sol. Pero habrá que restringir su consumo si se padece alguna dolencia articular, así como de otras hortalizas como los pimientos y las berenjenas. Existen alternativas para estos casos, igualmente nutritivas y apetitosas, como las lechugas, los pepinos, las endivias o las espinacas que se pueden utilizar en crudo para las ensaladas guardando todas sus cualidades nutricionales y aportándonos una cantidad importante de fibra.

Las frutas de temporadas, como los melocotones, fresas, cerezas, melón y sandía son una fuente natural de vitaminas, antioxidantes y fibra, además de poseer un elevado contenido en agua  que nos ayuda a estar hidratados y refrescarnos. Además, con ellas podemos preparar helados, granizados, sorbetes, batidos y zumos refrescantes, por lo tanto son una alternativa sana, fácil y barata a los helados tradicionales. 

Por otro lado, cuando pensamos en las lentejas, las alubias y los garbanzos nos vienen a la mente, los “platos de cuchara” que nos prepara nuestra abuela en esos días fríos de invierno, y por lo tanto, lo vemos como incompatibles para los días calurosos del verano. Pero no tiene por qué ser así. Las legumbres pueden estar presentes en nuestra mesa en verano en platos ligeros, refrescantes y muy apetecibles. Una forma de presentarlas es en ensaladas frías, como una ensalada de alubias blancas con cebollas dulce y pimientos del piquillo al horno aderezadas con aceite de oliva y especia como pimienta u orégano para realzar su sabor. Es un plato completo que nos  aporta hidratos de carbono de absorción lenta, proteínas vegetales, fibra, potasio, zinc y baja en grasa.

Durante el verano es importante estar correctamente hidratados sobre todo si se va a realizar alguna actividad que conlleve un esfuerzo extra bajo el sol. Pero hay que evitar realizarlas durante las horas de sol más fuerte. El agua debe ser la elección prioritaria para estar perfectamente hidratados, y sobre todo hay que prestar atención a las personas mayores y a los niños que son más sensibles a la deshidratación. También una buena opción para refrescarnos es beber tés (ya sea blanco, negro, verde, etc.) u otras infusiones con hielo picado que nos mantendrán hidratados y despejados.

En conclusión, en verano la alimentación sigue siendo igual de importante que el resto del año, teniendo en cuenta estos consejos y llevando una alimentación equilibrada podemos disfrutar de la comida sin que afecte a nuestra salud. Sabemos que no existen alimentos malos ni buenos, pero hay que moderar el consumo de comidas copiosas, alimentos rebozados y fritos, que son los platos “estrella” en las terrazas. Tampoco hay que abusar de los helados, bebidas azucaradas y de las “cañitas”. 

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